PERÚ

El 8 de septiembre cruzamos la frontera Perú-Ecuador por Macará y llegamos hasta Piura, una ciudad grande y desordenada y con un olor patricular.
Después de la noche en esta ciudad, empezamos a bajar hacia el sur de Perú, acompañados casi siempre por el desierto, que aunque a veces se puede volver monótono tiene paisajes y contrastes espectaculares. Hay muchas cosas interesantes en estos lugares.
Mientras bajabamos hacia el sur nos quedamos la mayoría del tiempo en pueblos de la costa como Pacasmayo y Huanchaco. De esta parte lo más interesante fue Trujillo, una bonita cuiudad colonial con mucha historia, el Museo de las tumbas reales de Sipan, las ruinas de Chan Chan (una inmesa ciudad indigena hecha en adobe) y Huanchaco, donde viven decendientes de los indigenas Chimu, que todavía pescan a la manera antigua en sus embarcaciones hechas de totora, llamadas caballitos.


Después dejamos la costa par darle paso a las cordilleras, empezando por la imponente Cordillera Negra, que recibe su nombre por no tener nieve, ya que los vientos cálidos del mar llegan a ella. Tampoco tiene mucha vegetación, pero las inmensas montañas ofrecen colores y formaciones increibles. La carretera, que no está en muy buen estado, pesimo diría yo, va cerca a la base de las montañas, bordeando el río Santa hasta llegar al Cañon del Pato, un lugar inhóspito, pero hermoso.
Al salir de la Cordillera Negra, pasamos a la blanca, que como su nombre lo indica tiene montañas nevadas, por esta seguimos hasta Chavin, acompañados siempre de los andes. En Chavin, un pueblo donde la mayoría de los habitantes habla Quechua, fuimos a conocer unas ruinas mucho menos conocidas que las de los Incas, pero no menos impactantes y valiosas. Las ruinas de Chavin de Huantar son del 1800 AC, apróximadamente, se encuentran en buen estado y tienen una historia realmente interesante.
Siguiendo hacia el sur pasamos por Chincha alta, San Vicente y Pisco, las zonas más afectadas por el terremoto. Ver tanta destrucción y pobreza, o mejor dicho miseria, nos deprimió un poco, no tan poco.
Más adelante llegamos a Nazca, se pueden observar primero 2 de las lineas desde un mirador al que se sube por un sol por persona. Pero, se pueden ver mucho más claras desde el aire, así que nos dimos las pela y en un vuelo de media hora las recorrimos. Valió la pena.
Camino a Cuzco, dormimos en un pueblo de calles destrozadas y gente alegre, llamado Puquio. Al día siguiente llegamos a Cuzco, aquí realmente se puede observar el mestizaje y la mezcla de culturas en todos los sentidos: artístico, linguistico, arquitectónico, religioso, social, gastronómico etc. Muchas de las construcciones actuales, fueron hechas sobre ruinas incas. Con Cuzco como base, fuimos a varias de las ruinas incas que quedan en el Valle Sagrado, que va bordeando un río junto a las verdes montañas andinas. Tanto los lugares como el paisaje son indescriptibles, si intentaramos describirlos con palabras no nos alcanzarían para ser justos.
También fuimos a Machu Pichu, tomando el tren desde Ollantaytambo y, aunque el tiempo estaba un poco apretado, fue suficiente para ver la montaña vieja (Machupichu) donde esta la ciudad perdida, no alcanzamos a subir a Waynapichu (montaña nueva), pero lo que vimos nos dejó completamente satisfechos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Juan Pablo y Compañeros de viaje, espectacular y generadora de envidia esta aventura que será inolvidable para ustedes,
solo quería saludarlos y desearles suerte.
disfruto mucho sus buenisimas fotografías.

Anónimo dijo...

Hola Pablito.
Hoy estoy viendo todas las fotos que has tomado en Tu viaje y de verdad que estan del carajo.
Por lo que veo la estan pasando de maravilla en el viaje que envidia pero de la buena.
Sigue asi enviando buenas fotos para conocer mas nuestro continente y gracias por hacerlo ya que me divierto mucho viendolas.
Con la foto del mototaxi: despues dicen que es bronca por lo de atravesados jajajaja...
Sigan adelante disfrutenlo al maximo.
Un fuerte abraso desde Manizales de su amigo Mauricio.